La Navidad está para volver a casa de tus padres, ver a la familia, atiborrarte de comida como si te fuera la vida en ello y, también, para pasar los ratos muertos rebuscando entre viejas carpetas. Eso es lo que hice hace unos días por Valencia, y entre historietas inacabadas y páginas dibujadas en plena fiebre manga, acabó asomando esta ilustración.

Ya ni me acordaba de ella. El lápiz y el color son de Víctor Santos, y la tinta de aquí un servidor. Es una ilustración promocional que dibujamos para la serie online de Boogie Knights con la que estrenamos la primera web de 7 Monos, hace ahora prácticamente 10 años. Fue un experimento que consistía en una serie de entregas semanales que, a su término, planteaban dos caminos por los que la trama podía continuar la semana siguiente, siendo los lectores los que decidían el destino de los personajes mediante votos por correo electrónico. El experimento duró poco, pero fue divertido mientras duró.
Aunque no es la única vez que colaboré con Víctor, de aquellas entregas de Boogie Knights tan sólo conservamos estos dibujos. Así que si algún alma caritativa conserva copia de aquellas páginas y nos las hace llegar, eso que tendremos que agradecer.


Ya ni me acordaba de ella. El lápiz y el color son de Víctor Santos, y la tinta de aquí un servidor. Es una ilustración promocional que dibujamos para la serie online de Boogie Knights con la que estrenamos la primera web de 7 Monos, hace ahora prácticamente 10 años. Fue un experimento que consistía en una serie de entregas semanales que, a su término, planteaban dos caminos por los que la trama podía continuar la semana siguiente, siendo los lectores los que decidían el destino de los personajes mediante votos por correo electrónico. El experimento duró poco, pero fue divertido mientras duró.
Aunque no es la única vez que colaboré con Víctor, de aquellas entregas de Boogie Knights tan sólo conservamos estos dibujos. Así que si algún alma caritativa conserva copia de aquellas páginas y nos las hace llegar, eso que tendremos que agradecer.

Etiquetas: clasicos, comic, ilustracion
El otro día estuve viendo Los 4 Fantásticos y Silver Surfer con unos amigos y un bote enorme de palomitas. Y vaya, bien. Como un capítulo largo de una serie de animación para chavales, pero con gente de verdad y efectos especiales.

Y hablando de series de animación, estos días ando acompañando cenas y comidas con capítulos de Batman y Superman. Sólo me faltan los bocatas de nocilla.



Y hablando de series de animación, estos días ando acompañando cenas y comidas con capítulos de Batman y Superman. Sólo me faltan los bocatas de nocilla.


Etiquetas: clasicos
Y esta es mi casa. Lo que tengo delante... eso ya no sé muy bien lo que es.

ACTUALIZACIÓN: Tal y como me recuerda Manuel Castaño en los comentarios de esta entrada, no es ésta la última vez que dibujé a Espinete: años después pasé a tinta y coloreé (de forma un tanto psicodélica, para qué negarlo) un dibujo a lápiz suyo para el cumpleaños de uno de sus amigos. Haz clic aquí para ver el dibujo en cuestión.

ACTUALIZACIÓN: Tal y como me recuerda Manuel Castaño en los comentarios de esta entrada, no es ésta la última vez que dibujé a Espinete: años después pasé a tinta y coloreé (de forma un tanto psicodélica, para qué negarlo) un dibujo a lápiz suyo para el cumpleaños de uno de sus amigos. Haz clic aquí para ver el dibujo en cuestión.
Etiquetas: clasicos
Hace un par de días, durante una comida con Carlos Vermut y a raíz de la entrada con la ilustración de Body Bags de hace unas semanas, acabamos comprobando que ambos pasamos por la que parece una inevitable etapa para la gran mayoría de los dibujantes de nuestra generación, en la que todos nos queríamos apellidar Pacheco y dibujar para Marvel.

Al volver a casa busqué pruebas de ello entre algunas viejas carpetas para escanear y enviarle alguna ilustraciones y echarnos unas risas. Las que aquí reproduzco (haz clic sobre la imagen para ampliar) son algunas de ellas, de Spider-Man y Electro, Gen 13 y Flash. La pregunta que ahora me ronda por la cabeza es si dentro de diez años no escribiré una entrada como ésta en la que hable de los 2000 como la época en la que nuestra vista estaba puesta en el mercado francés y todos queríamos apellidarnos Sfar mientras ahora (el "ahora" de dentro de diez años) lo que mola es, por decir algo, la industria del cómic australiano.

Al volver a casa busqué pruebas de ello entre algunas viejas carpetas para escanear y enviarle alguna ilustraciones y echarnos unas risas. Las que aquí reproduzco (haz clic sobre la imagen para ampliar) son algunas de ellas, de Spider-Man y Electro, Gen 13 y Flash. La pregunta que ahora me ronda por la cabeza es si dentro de diez años no escribiré una entrada como ésta en la que hable de los 2000 como la época en la que nuestra vista estaba puesta en el mercado francés y todos queríamos apellidarnos Sfar mientras ahora (el "ahora" de dentro de diez años) lo que mola es, por decir algo, la industria del cómic australiano.
Etiquetas: clasicos
Antes de Álex, Miguel y Fernando, antes incluso del dibujo que ilustra la entrada anterior, el Manuel Bartual de 12 años se pasó muchas tardes de 1992 afilando sus lápices Alpino para luego dibujar las aventuras de Spidersam, personaje fruto de demasiadas lecturas compulsivas de los tebeos de Superlópez y Spider-Man que caían en sus manos.

Producto de aquello ahora guardo por casa una carpeta con unos cuantos tebeitos en formato cuartilla de 16 páginas cada uno, protagonizados todos ellos por este personaje. El título y el diseño de la cabecera de la serie, Telarañas, lo robé de un tebeo de Spider-Man: era el título de un libro que le publicaban a Peter Parker con fotografías del trepamuros, en un tebeo dibujado (creo recordar) por Todd McFarlane. Releer ahora estos tebeitos, al margen de las risas que pueden provocar sus dibujos, la ingenuidad con la que están hechos o diálogos como "Hemos inaugurado este laboratorio hace apenas dos días" / "¿Y qué hacéis aquí?" / "Nos dedicamos a todo lo referente a la ciencia", tienen además el aliciente de poder convertirse en un sano ejercicio de pérdida de cualquier tipo de vergüenza a poco haga más o menos públicas esas páginas.
Para ello he escaneado el primer número de Telarañas y lo he montado en un cómodo flash con el mismo formato que NOMAGAZINE. Se puede ver desde aquí o haciendo clic en la fotografía que ilustra esta entrada. Preparen las palomitas.

Producto de aquello ahora guardo por casa una carpeta con unos cuantos tebeitos en formato cuartilla de 16 páginas cada uno, protagonizados todos ellos por este personaje. El título y el diseño de la cabecera de la serie, Telarañas, lo robé de un tebeo de Spider-Man: era el título de un libro que le publicaban a Peter Parker con fotografías del trepamuros, en un tebeo dibujado (creo recordar) por Todd McFarlane. Releer ahora estos tebeitos, al margen de las risas que pueden provocar sus dibujos, la ingenuidad con la que están hechos o diálogos como "Hemos inaugurado este laboratorio hace apenas dos días" / "¿Y qué hacéis aquí?" / "Nos dedicamos a todo lo referente a la ciencia", tienen además el aliciente de poder convertirse en un sano ejercicio de pérdida de cualquier tipo de vergüenza a poco haga más o menos públicas esas páginas.
Para ello he escaneado el primer número de Telarañas y lo he montado en un cómodo flash con el mismo formato que NOMAGAZINE. Se puede ver desde aquí o haciendo clic en la fotografía que ilustra esta entrada. Preparen las palomitas.
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Hace poco menos de diez años, a finales de los 90, me pasé un par de años con la vista en el mercado norteamericano, dibujando superhéroes con la esperanza tonta de poder subirme al carro no ya de los Pacheco, Larroca o Jiménez (que no Giménez), sino al menos al del resto de gente que después de ellos comenzaban a ganarse el pan a costa de las mallas y los músculos de Marvel, DC y otras editoriales americanas.

Aquello me duró poco. No sé si fue el aburrimiento, que empecé a darme cuenta de que aquello no estaba hecho para mí (o yo no estaba hecho para ello) o que de repente empezaron a interesarme otras cosas, pero la tontería duró lo suficiente como para llenar varios cajones con páginas a lápiz e ilustraciones a tinta de los personajes que más me gustaban en aquellos días. La ilustración que acompaña a estas líneas es una de ellas, dibujada en 1998 y rescatada ahora de una polvorienta carpeta. Son Mack y Panda, padre e hija, los protagonistas del Body Bags de Jason Pearson, tebeo que imagino hoy por hoy no aguantará una relectura pero cuyo dibujo me tenía embobado por entonces.
Creo que la ilustración llegó a publicarse en uno de los primeros números de Dolmen, y vista hoy con otros ojos realmente parece material pensado para el weblog de Jotacé.

Aquello me duró poco. No sé si fue el aburrimiento, que empecé a darme cuenta de que aquello no estaba hecho para mí (o yo no estaba hecho para ello) o que de repente empezaron a interesarme otras cosas, pero la tontería duró lo suficiente como para llenar varios cajones con páginas a lápiz e ilustraciones a tinta de los personajes que más me gustaban en aquellos días. La ilustración que acompaña a estas líneas es una de ellas, dibujada en 1998 y rescatada ahora de una polvorienta carpeta. Son Mack y Panda, padre e hija, los protagonistas del Body Bags de Jason Pearson, tebeo que imagino hoy por hoy no aguantará una relectura pero cuyo dibujo me tenía embobado por entonces.
Creo que la ilustración llegó a publicarse en uno de los primeros números de Dolmen, y vista hoy con otros ojos realmente parece material pensado para el weblog de Jotacé.
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No hay infancia sin la consabida pregunta de "¿qué vas a ser de mayor?" por parte de tus familiares. En mi infancia tampoco faltó, claro. Abandonada la idea de ser bombero, astronauta o Spider-Man, recuerdo que durante un tiempo la respuesta fue siempre la misma: director de cine por las mañanas y dibujante de cómics por las tardes. O al revés, según el día. En realidad no andaba muy desencaminado de acertar cuál iba a ser el oficio que me iba a servir para ganarme el pan, pero para una predicción más aproximada habría bastado con fijarme en aquello a lo que dedicaba mis tardes más ociosas.

De entre todos los tebeos que hacía de pequeño que rescaté de casa de mis padres hace algunos meses el que más me llamó la atención fue uno que prácticamente había olvidado: El manual de los jóvenes catores, claramente inspirado en la Enciclopedia de los jóvenes castores publicada por Montena en nuestro país a mediados de los 80. Por la fecha que figura en una de sus páginas debía de tener siete u ocho años cuando me dio por juntar unas cuantas hojas, graparlas y guillotinarlas de mala manera para luego ponerme a dar consejos con textos y dibujos cual boy-scout que nunca fui. Releyendo ahora aquello, me sorprende comprobar que por aquel entonces ya tenía claro lo que era una portadilla...

...que existen formas de organizar visualmente el comienzo de cada capítulo para que el léctor lo identifique inmediatamente como tal...


...o cómo disponer imágenes y textos para que resulte fácil relacionar las unas con los otros.


Aunque ahora le diría al Manuel Bartual de 7 años que las opciones B y C del oso habrían quedado mejor en la página donde aparece su dibujo, no en la siguiente... pero de una u otra forma, da la impresión de que hay cosas que realmente se llevan en la sangre.

De entre todos los tebeos que hacía de pequeño que rescaté de casa de mis padres hace algunos meses el que más me llamó la atención fue uno que prácticamente había olvidado: El manual de los jóvenes catores, claramente inspirado en la Enciclopedia de los jóvenes castores publicada por Montena en nuestro país a mediados de los 80. Por la fecha que figura en una de sus páginas debía de tener siete u ocho años cuando me dio por juntar unas cuantas hojas, graparlas y guillotinarlas de mala manera para luego ponerme a dar consejos con textos y dibujos cual boy-scout que nunca fui. Releyendo ahora aquello, me sorprende comprobar que por aquel entonces ya tenía claro lo que era una portadilla...

...que existen formas de organizar visualmente el comienzo de cada capítulo para que el léctor lo identifique inmediatamente como tal...


...o cómo disponer imágenes y textos para que resulte fácil relacionar las unas con los otros.


Aunque ahora le diría al Manuel Bartual de 7 años que las opciones B y C del oso habrían quedado mejor en la página donde aparece su dibujo, no en la siguiente... pero de una u otra forma, da la impresión de que hay cosas que realmente se llevan en la sangre.
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